La divergencia en la convergencia: el terror de poner al país primero

2023-10-13T05:00:03.000-04:00

La semana pasada, mientras me exponía a la tortura de escuchar los “análisis noticiosos” en alguna estación de radio am, me sorprendió escuchar a un comentarista afirmar que la potencial victoria de una Alianza de País podría llevarnos a una situación en la que “se acabaría el papel de baño”.

¿Cuánto cobrará esta persona por humillarse públicamente diciendo cosas así?, fue una de las preguntas que me hice al escucharlo. Más preocupante fue el pensar en lo enajenado que puede estar una persona que se dedica al “análisis político”, cuando hoy en muchas escuelas públicas de este país cientos de madres y padres deben incluir en el bulto escolar papel higiénico porque en su escuela hace rato no hay disponible.

Leyó bien, en muchas de las escuelas no hay papel higiénico. Y no es por falta de fondos. Nuestros niños y niñas son parte del sistema educativo público que el PNPPD ha desangrado y destruido por la corrupción brutal que conocemos. Es parte de un sistema educativo plagado de contratos a gente del partido, asesores, personajes truculentos donde quiera que los pongan. Por esas y múltiples situaciones más, es un sistema que colapsa a pesar del esfuerzo de los miles de trabajadores y trabajadoras que allí laboran.

Pero el comentarista radial obvia ese detalle, pues le conviene meter miedo inventando un futuro tenebroso en vez de ser honesto y “analizar” los problemas que tenemos hoy y que requieren soluciones.

Por décadas, la estrategia del PNPPD ha sido esa: saturar de miedos al pueblo, utilizando una narrativa que busca que la gente concluya que no hay alternativa al sistema actual. Esa misma narrativa expirada es la que repiten, “casualmente”, los “analistas”. Curiosamente, quienes llevan décadas metiendo miedo son hoy los que parecen estar dominados por él. El miedo se cambió de bando porque el país tiene otras opciones electorales.

Y es que ha surgido un fenómeno interesante. Mientras algunos pueden ver divisiones insuperables entre libreasocianistas, estadistas e independentistas, existen partidos que están dispuestos a dejar de lado las diferencias de estatus en aras de un proyecto común, sea un programa conservador o una agenda urgente. A este fenómeno en el que se unen personas de distintas preferencias de estatus bajo un proyecto común lo llamo la divergencia en la convergencia.

En medio de la creciente frustración por la corrupción que ha plagado tanto al Partido Nuevo Progresista (PNP) como al Partido Popular Democrático (PPD), hoy existen muchos electores que buscan estas nuevas opciones. Personas que se identifican con una organización electoral que no se une alrededor del tema del “estatus político”, sino de los problemas que enfrenta a diario su población, incluido el colonialismo. Es eso lo que los tiene asustado.

La convergencia, en este sentido, representa una búsqueda de soluciones pragmáticas en lugar de retórica de miedo. Es un recordatorio de que, a veces, las corrientes políticas pueden fluir juntas hacia un propósito superior. En el caso de la Alianza que se forja entre Victoria Ciudadana, el PIP, y otros sectores, se propone un Puerto Rico más justo, próspero y libre de corrupción, a favor de los derechos democrático de las mujeres y de la comunidad LGBTTIQA+ y del desarrollo económico para la mayoría.

Este sendero no es fácil de transitar, y las diferencias persisten. Pero a medida que más personas se aventuran por él, se da un giro a la narrativa política tradicional. Ya no se trata solo de partidos o ideales, sino de un compromiso compartido con el bienestar de Puerto Rico.

El PNPPD seguirá en la suya. No tiene ya más municiones. Continuará sembrando miedo y confusión para mantenerse en el poder y alargar su existencia. En respuesta a eso, solo la unión de fuerzas puede lograr ese cambio urgente.

Que sepa el PNPPD que el miedo ya no nos paraliza. Seguimos construyendo una nueva opción electoral y política desde la diversidad. Haremos posible el cambio que queremos y necesitamos desde la divergencia en la convergencia, para buscar las soluciones pertinentes que nuestro país necesita.

Ese es el miedo que le generamos.

Originalmente publicado en Puerto Rico Te Quiero

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