El Tercer Sector no debe quedar relegado en Puerto Rico

2023-09-04T09:05:06.000-04:00

Asegurar un desarrollo social y económico sostenible en Puerto Rico implica abordar la situación del Tercer Sector de manera urgente.

Estas organizaciones sin fines de lucro son esenciales para nuestra sociedad, brindando servicios a quienes más lo necesitan, como mujeres, adultos mayores y familias en situación de pobreza. Además, su aporte económico es significativo, representando alrededor del 6% del Producto Nacional Bruto y generando empleo para cerca del 15% de la fuerza laboral del sector privado en la isla.

Sorprendentemente, por mencionar solo un ejemplo, por cada dólar que el gobierno invierte en organizaciones sin fines de lucro en el área de la educación, se ahorra $17 que se gastarían en brindar el mismo servicio.

Su compromiso está probado, enfrentando desafíos como huracanes, terremotos y la pandemia, demostrando que pueden marcar la diferencia en momentos críticos. Estas organizaciones no solo brindan servicios esenciales de los cuales muchos puertorriqueños dependen, sino que maximizan su impacto y complementan los esfuerzos gubernamentales. Su experiencia en unir recursos y su capacidad de llegar a áreas desatendidas por el gobierno es clave.

No obstante, nos encontramos en un momento crítico. Recientemente ha sido noticia que las donaciones a estas organizaciones han disminuido, poniendo en riesgo su capacidad de continuar brindando importantes servicios. Además de estos retos financieros, y a pesar de su vital contribución, el Tercer Sector también enfrenta desafíos estructurales que impiden su crecimiento y desarrollo, como la falta de colaboración con el gobierno, la carencia de un marco legal y regulatorio sólido y la ausencia de una estructura uniforme en el sector.

Para asegurar su sostenibilidad y potenciar su impacto, es necesario impulsar un cambio de mentalidad sobre la filantropía. Urge establecer un andamiaje institucional que facilite la operación y cooperación en el Tercer Sector e implementar mecanismos de transparencia y rendición de cuentas.

La solución radica en la colaboración. La academia, el sector privado y el gobierno deben unirse para diseñar soluciones a largo plazo que trasciendan las temporales. Educar a la población sobre la importancia de donar, la fiscalización transparente de los fondos y los incentivos contributivos para las donaciones son pasos esenciales. Además, expandir la presencia del Tercer Sector a áreas marginadas es crucial, así como la colaboración entre diferentes actores puede garantizar que los servicios lleguen a las comunidades más vulnerables. La creación de políticas públicas sólidas y un marco regulatorio robusto propiciarán el crecimiento constante de estas organizaciones y su capacidad para servir a nuestras comunidades.

El Tercer Sector es una fuerza económica y social importante en Puerto Rico. Es responsabilidad de todos velar por su crecimiento y desarrollo. Si nos unimos y trabajamos juntos, podemos asegurar que estas organizaciones puedan seguir impactando nuestras comunidades, aportando a mejorar la calidad de vida de miles de puertorriqueños y sigan siendo un pilar para un futuro más resiliente y sostenible.

Publicado originalmente en El Nuevo Día.

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