El sector empresarial: Aliado en la transformación del país

2023-09-18T08:37:44.000-04:00

Los números hablan por sí solos: las pequeñas y medianas empresas (PYMEs) representan el 95% de la actividad económica en Puerto Rico y cada año se añaden mil nuevos negocios. Detrás de estas estadísticas hay un gran grupo de valientes que han decidido emprender. Desde restaurantes locales hasta innovadoras startups de tecnología, estos negocios no sólo generan empleo y riqueza, sino que también fomentan una cultura empresarial vital para el progreso del archipiélago.

Aunque emprender puede ser complejo y conlleva desafíos financieros y burocráticos, Puerto Rico ha visto crecer un ecosistema de apoyo a emprendedores, que incluye desde aceleradoras de negocios hasta programas educativos y de mentoría. Estos recursos permiten a los emprendedores navegar con más confianza el proceso de inicio y expansión de sus negocios.

Ahora bien, este espíritu emprendedor que debemos fomentar no debe estar desvinculado de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE). En Puerto Rico, siguiendo una creciente tendencia global, cada vez más empresarios están buscando cómo hacer crecer sus negocios, generar más ingresos y contribuir al desarrollo económico del país, mientras también incorporan estrategias de negocio que benefician a sus trabajadores, comunidades y el medio ambiente. Una excelente muestra de ello son las Empresas B o BCorps, que se comprometen a cumplir con altos niveles de responsabilidad y transparencia. Ya en la isla hay más de 40 compañías en proceso de certificación, evidenciando el interés en una forma más sostenible y consciente de hacer negocios.

Pero la RSE no es solo buena para el desarrollo social y económico de Puerto Rico; es también buena para los negocios. En una era donde los consumidores están cada vez más preocupados por el impacto ambiental y social de sus compras, adoptar prácticas responsables ofrece una ventaja competitiva significativa. La RSE también contribuye a la estabilidad y continuidad del negocio a largo plazo, aspectos que los inversionistas encuentran cada vez más atractivos.

No obstante, la responsabilidad de promover un empresarismo exitoso y socialmente consciente no recae sólo en los emprendedores. El gobierno y las instituciones públicas tienen un papel crucial, y deben actuar como facilitadores, en lugar de obstáculos para los negocios. Esto implica reducir la burocracia y simplificar los procesos de registro de empresas y obtención de permisos. Además, se puede estimular la responsabilidad empresarial mediante incentivos contributivos o subvenciones, acceso a mercados, financiamiento y otras estrategias que alienten la adopción de prácticas sostenibles y éticas.

El impacto del empresarismo va más allá de las cifras económicas. En este sentido, el rol de las PYMEs como motor de la economía es innegable, pero debe ir de la mano de un cambio de paradigma hacia un empresarismo que sea tanto económicamente beneficioso como socialmente responsable.  Sin embargo, una cosa no es posible sin la otra.

El desarrollo económico sostenible, más que un ideal, es una necesidad; y para lograrlo, se necesita del compromiso de todos los actores: emprendedores, comunidad y gobierno. Esa es la visión de un Puerto Rico que no solo aspira a más, sino que trabaja cada día para lograrlo.

Publicado originalmente en El Nuevo Día

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